jueves, 7 de febrero de 2013
5. You've got that one thing
El amor duraba para siempre, o al menos eso decían. Aun que también decían que los niños vienen de París. Que en todo cuento siempre hay un príncipe azul. Pero tan solo son eso, cuentos. Mi cabeza posada sobre su pecho. Unas manos acariciaban mis hombros. El único ruido, algunos besos. Nuestras manos unidas en una. Despegué la cabeza de su pecho. Le besé. Fui a la cocina. Cogí algo para comer. Él ya no estaba. ¿Dónde se había ido? Odiaba eso. Me enfadé muchísimo. Mi teléfono sonaba. Yo lo colgaba. Así una vez. Otra. Y otra. La última vez no era una llamada. Era un mensaje. -Princesa, sé que estás enfadada porque me he ido. De verdad que lo siento, tengo cosas que hacer. Esta noche no nos la quita nadie.- leí en voz alta. No podía enfadarme con él. Me encantaba demasiado. Hace mucho que no sé de Lulu. La llamé. -¿Si?- contestó ella. -Por fin tengo noticias tuyas.- respondí. -Se me ha pasado completamente lo de llamarte.- rió ella. -¿Quieres quedar para tomar algo?- pregunté. -Si claro. ¿Voy a buscarte en media hora?- dijo ella. -Perfecto, te espero.- respondí. Colgué el teléfono. Mierda, estoy sin duchar y sin vestirme ni nada. Corrí hacia el baño. En dos segundos ya estaba duchada. Corrí hasta mi habitación. Un traspiés hizo que casi me cayese. Saqué del armario lo primero que encontré. Una sudadera gris con un bigote negro, unos pantalones pitillos y unas vans negras. Volví de nuevo al baño. Saqué el secador. Empecé a secar el pelo. Sonó el timbre. -Bajo en dos segundos.- dije volviendo al colgar. Al baño por tercera vez. Acabé de secarme el pelo. Me pinté un poco los ojos. Cogí el móvil, las llaves y algo de dinero. Salí corriendo. Llegué abajo jadeando. Lulu tan solo rió. Fuimos a un Starbucks. Estaba algo lejos. -¿Qué tal con Zayn?- preguntó Lulu. -Perfecto, ha cambiado mucho.- respondí. -Ya. Dicen que no es el mismo chico malo de antes.- dijo ella. -Pues no. ¿Y tú con Harry?- pregunté. -También muy bien. Ahora está de viaje.- respondió ella. Llegamos al Starbucks. Nos sentamos. Pedimos. Pasamos toda la tarde allí metidas. Sonó mi móvil. -Es mío.- dije sacándolo del bolsillo. -¿Quién?- respondí. -¿Es Daniela?- preguntó una voz muy seria. -Si, dígame.- dije algo asustada. -Somos del hospital. Su novio ha ingresado bastante grave. Por favor venga.- dijeron. El móvil se calló de mis manos. Mi rostro empalideció. No me lo podía creer. Era imposible. Cada vez me sentía con menos fueras. Rompí a llorar. Lulu estaba desconcertada. -¿Qué te pasa?- me preguntó abrazándome. -Vamos.- dije cogiéndola de un brazo. Cogimos justas el metro hacia el hospital. -¿Por qué vamos al hospital?- preguntó aún mas desconcertada. -Zayn...- respondí con los ojos encharcados. -¿Qué le ha pasado?- preguntó. -No lo sé, me han llamado y me han dicho que fuese.- respondí sin poder creerme nada. El metro frenó. Nuestra parada. Fuimos corriendo al hospital. Hacia recepción. -Perdone, ¿la habitación de Zayn Malik?- pregunté muy nerviosa. -La 273.- me respondió la chica que estaba allí. -Gracias. Salimos corriendo hacia aquella habitación. Entramos. Le vi tumbado en la camilla. Como dormido. Lleno de magulladuras. No pude mas. Me derrumbé como nunca. Caí al suelo. No tenía fuerzas. Lulu me ayudó a levantarme. De pronto entró un médico en la habitación. -¿Daniela?- preguntó. -Sí, soy yo.- respondí secándome las lágrimas. -Está bien, tiene alguna lesión. Ahora está sedado.- respondió el doctor. El nudo de mi estómago empequeñeció. -Antes de ponerle el calmante, nos ha dicho que te llamásemos.- dijo el doctor. -¿Sabe si tiene algún familiar?- preguntó. -No, la verdad es que nunca me ha hablado de su familia.- recordé. -Bueno, se despertará en unos minutos.- dijo yéndose. Me senté en un pequeño sillón que había a su lado. Le cogí la mano. Noté que me apretaba. Me levanté lo más rápido que pude. Él intentaba hablar. Le callé con un beso. Sonrió. -¿Que te ha pasado?- pregunté. -Me caí de la moto.- respondió. -¿Esta noche no nos la quita nadie? Sí, tú y tu puta manía de ir a 200 con la moto. ¿Tan importante era lo que tenías que hacer que casi te matas?- pregunté llorando. -No pero...- respondió él. -¿Pero qué? Estoy harta de que vayas a toda ostia con la moto. Te avisé miles de veces que esto iba a pasar. Ahora tienes una pierna rota y miles de heridas.- dije muy enfadada. -No me digas eso...- dijo él. -¿Qué quieres que te diga? Lo siento pero yo me voy. Cuando salgas del hospital no te molestes ni en llamarme.- dije cogiendo mis cosas. Mis llantos no cesaban. Aumentaban a medida que me alejaba de él. Lulu estaba abajo esperándome. Amabas fuimos hasta mi casa. Ella comenzó a hacer la cena. Yo fui hasta mi cuarto. Miré en la mesita que Zayn tenía para él. Justo, tenía una cajetilla. Me puse el pijama. Con su camiseta. Volví al salón donde estaba Lulu poniendo la mesa. Me senté. Lulu vio la cajetilla en mi bolsillo. -¿Desde cuando fumas?- preguntó extrañada. -¿Esto? No fumo, es de Zayn.- respondí. -¿Entonces que haces con ello?- preguntó. -En cuanto terminemos de cenar, va a la basura.- respondí. La cena terminó. Como dije, los cigarrillos fueron a la basura.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario