jueves, 7 de febrero de 2013

6. Change your life

Tenía unas ganas tremendas de este día. Me levanté antes de lo normal. Me preparé y fui a la cafetería. Me tocaba abrir a mi. Allí había un chico. Alto, pelo castaño, ojos grises y con una sonrisa preciosa. Abrí la puerta. Entró detrás de mi. Me quedé extrañada mirándole. -Perdón por entrar así.- rió él. -Si me dices quien eres...- reí también. -Soy Jake, el sobrino del jefe.- rió dándome dos besos. -Encantada, soy Daniela.- contesté mientras me ponía el uniforme. La cafetería empezó a llenarse. Extraño pero cierto. En este mes habían entrado poquísimas personas. No daba a basto. Jake se puso un mandil y empezó a servir conmigo. Cada vez que nos cruzábamos también se cruzaban nuestras miradas. Llegó la hora de comer. Los dos entramos en la cocina y empezamos a comer. -Cuéntame algo de tu vida.- rió Jake mientras comía unos espaguetis. -Pues no sé.- reí también. -Tienes una sonrisa muy bonita.- dijo mirándome a la cara. Yo empecé a sonrojarme. Él se rió y me acarició la mejilla. La hora de comer había terminado. Nos pusimos de nuevo manos a la obra. Nuestro turno terminaba a las 3. La hora de irse llegó pronto. Ambos dimos los mandiles a los siguientes y nos fuimos. -¿Quieres que te lleve a casa?- preguntó montando en un Land Rover negro. Asentí con la cabeza. Adoraba ese coche. Frenó delante de mi casa. -¿Quieres subir? Me cambio y vamos a dar una vuelta.- pregunté saliendo del coche. Él no articuló palabra. Tan solo se bajó del coche y me siguió. Subimos a casa. Él se sentó en el sillón. Yo fui a mi habitación. Me puse una sudadera, unos pantalones negros y mis vans. Fui al baño. Me lavé un poco la cara y me hice una trenza. -Cada vez que te veo estás mas guapa.- dijo Jake mirándome de arriba abajo. Sonreí y salimos de casa. Fuimos andando hasta una pequeña heladería. El helado de Jake tenía nata montada. Cada vez que lo tomaba se le quedaba un pequeño bigote. Me quedé completamente parada. Era lo mismo que había pasado meses atrás con Zayn. ¿Qué sería de él? ¿Dónde viviría ahora? ¿Habría quedado bien después del accidente? No le di importancia a todas esas preguntas que rondaban por mi cabeza. Noto que alguien me tapa los ojos. Apartó las manos y me doy la vuelta. Me encuentro con Harry. Tan solo me levanté y le abracé. -Te estaba buscando.- dijo dándome un beso en la mejilla. -Ya me has encontrado.- reí. -Quería pedirte... ¿quién eres?- dijo Harry mirando a Jake. -Perdón por no presentaros. Harry, él es Jake un amigo. Jake, el es Harry el novio de mi mejor amiga.- dije. -Pues eso, quería pedirte un favor.- terminó de decir. -Si claro, dime.- respondí. -¿Puedes llamar a Lulu y decirla que venga?- preguntó él. -Claro, ¿pero por qué?- dije sacando mi lado mas cotilla. -Ella no sabe que he llegado, quiero darla una sorpresa.- respondió él. Así lo hice. -Nosotros nos vamos.- dije. -Si quieres, quedamos los cuatro donde mi casa para salir de noche ¿vale?- pregunté. -Por mi bien, vamos de noche a tu casa.- respondió Harry. Jake y Harry se dieron la mano. Harry me besó la mejilla. Jake y yo salimos. Empezamos a pasear. -¿Quieres cenar conmigo?- dije. -Claro, ¿dónde cenamos?- preguntó él. -En mi casa. Las hamburguesas me salen geniales.- reí. Casi me caigo porque tropecé. Jake tuvo muchos reflejos y me cogió por un brazo. Mis labios se quedaron a escasos centímetros de los suyos. Ambos sonreímos. -Lo siento.- dijo él. Me quedé extrañada. Él rompió mi expresión facial con un beso. No podía creerlo. Cuanto mas me besaba, mas quería que lo hiciese. -De verdad que lo siento.- dijo apartándose. Solo sonreí. Le volví a besar. Me cogió de la mano. Fuimos hasta casa. Preparé la cena. Nos sentamos. Acabamos de cenar. Él se quedó viendo la tele mientras yo me cambiaba. Me puse una falda de tubo negra, una blusa rosa y unos zapatos de tacón negros. Me ondulé un poco el pelo. Me maquillé. Fui al salón para decirle que estaba lista. Me miró boquiabierto. Reí. Se levantó y me agarró por la cintura. Con una mano me apartó el pelo de la mejilla. Me habló al oído. -Cada vez que sonríes, me enamoró aún mas.- dijo en un susurro. Giré la cara. Nuestras bocas se unieron en una. Sonó el timbre. No contesté. Tan solo agarré a Jake de la mano y bajamos. Allí estaban Harry y Lulu. -Lulu, te presento. Él es mi... novio Jake. Jake, ella es mi mejor amiga Lulu.- dije presentándoles. Se dieron dos besos. Jake no bebía porque era deportista así que fue él quien condujo hasta la discoteca. Llegamos. Entramos en la discoteca. Harry y Lulu fueron a pedir mientras que Jake y yo bailábamos en medio de la pista. De pronto vi una cara muy familiar. Me quedé parada. No sabía como reaccionar ante aquello. Seguí bailando. Esta vez aún mas pegada a Jake. Volví a verle. No podía ser real. Fui un segundo al baño. Miré al espejo y en su reflejo vi a Zayn. -¿Qué haces aquí?- dije dándome la vuelta. -¿No te alegras de verme?- rió él. -Claro, estoy encantada. ¿Qué es de tu vida?- dije. Entró Jake. Se quedó algo quieto. -Adiós princesa.- dijo Zayn yéndose. -¿Princesa?- dijo Jake extrañado. -Es un amigo del pasado, no se lo tengas en cuenta.- le besé y salimos de nuevo a la pista. Estuvimos abrazados y de la mano toda la noche. Él se fue un segundo al baño. Me senté en un sillón púrpura que había. Zayn llegó y se sentó a mi lado. -Las cosas se van a poner feas si me ve de nuevo contigo.- dije. -¿Es tu novio? Te mereces algo mejor.- rió. -Eres un imbécil.- reí también. Jake llegó. Zayn se fue. -No soy celoso pero me gustaría que cada vez que me fuese no estuvieras hablando con él.- me dijo Jake al oído. -No te preocupes.- respondí dándole un beso en la mejilla. Se hacía tarde así que Jake y yo nos volvimos a casa. Subimos. Nos pusimos el pijama y nos echamos a dormir. Sonó mi móvil. Baja, por favor. Estaba algo adormilada así que lo hice. Al bajar, me encontré con Zayn sentado en el sitio donde le había visto por segunda vez. Me senté a su lado. -¿Qué fue de la chica mala que cree?- preguntó. -Se fue cuando tu lo hiciste.- respondí. -No tenía que haberlo hecho.- dijo él. -¿Te das cuenta ahora? ¿Después de casi un año?- pregunté. -No, me di cuenta desde el primer día. Todos los días pensaba que dejaba atrás a lo mejor de mi vida.- respondió cabizbajo. Levanté su cabeza. Nos acercamos. Tanto que nuestras narices se rozaban. Hizo un ademán de besarme pero yo me aparté. -Ya me olvidé de ti.- respondí. -¿De verdad? Aún llevas la camiseta que te regalé.- rió él. -Ahora él ocupa tu puesto.- dije. -Creo que nunca nadie podrá quererte como yo te quería. Nadie podrá nunca acariciarte la nuca como yo. Nunca nadie podrá llamarte princesa y que te salga una sonrisa de oreja a oreja.- dijo él. Tenía toda la razón. No había podido olvidarme nunca de él. En mi mesita, aún estaba aquella foto que nos habíamos sacado en la playa ese día invernal. Cada noche me dormía abrazada a ella porque era lo más cercano que le podía tener. Nuestras miradas se hicieron cómplices. Sus nariz ya rozaba la mía. Él se mordía el labio inferior. Cosa que me encantaba. En cuestión de segundos, nuestras lenguas recorrían la cavidad bucal del otro. 

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