lunes, 11 de febrero de 2013

7. Stole my heart

Seis meses. Ese día, Jake y yo, hacíamos seis meses juntos. Lo primero que hicimos fue salir a desayunar juntos. Fuimos a una pequeña cafetería no muy lejana. Pedimos el desayuno. No hablábamos. Nuestras miradas se hicieron cómplices. Mi cara se acercó a la suya. Nuestras narices se rozaban. Su mano, cubría mi mejilla derecha. Nuestros labios se unieron en un apasionado beso. Dimos un paseo por una de las calles de la moda de Londres. Una calle repleta de tiendas de ropa. Entré en una. Vi un precioso vestido. -Cógelo, yo lo pago.- dijo Jake dándomelo. Entré al probador y me lo puse. Salí. Jake me miró boquiabierto. -Estás preciosa.- dijo dándome un beso en la mejilla. Volví al probador y me puse la ropa. Pagamos. Salimos de la tienda. Alguien me tapó los ojos. Me asusté porque Jake estaba de mi mano. Las aparté y me di la vuelta. Ahí estaba Lulu. -Dani, hace muchísimo que no sé de ti.- dijo dándome un abrazo. -He estado algo ocupada.- respondí con una sonrisa. -¿Seguís juntos?- preguntó algo extrañada. -Si, hoy hacemos seis meses.- respondió Jake cogiéndome por los hombros. Nos dio un abrazo. -¿Cuándo quedamos para tomar algo?- me preguntó. -¿Ahora?- dije yo. -No quiero meterme en medio de un día tan importante.- respondió ella. -Da igual, yo ahora me tenía que ir a hacer unas cosas.- dijo Jake dándome un beso. Lulu y yo fuimos a una cafetería. Nos sentamos en la terraza. -¿Cómo es que seguís juntos?- me preguntó dándole un pequeño sorbo a su coca cola. -No te entiendo.- respondí. -No le has contado lo de Zayn ¿verdad?- dijo ella. -No, no puedo. No quiero hacerle daño, le amo.- respondí. -¿Y a Zayn?- preguntó Lulu. -A Zayn le adoro como a ningún otro. Era mi compañero, mi novio, mi amante, lo era todo. Pero ahora es hora de pasar página y empezar a escribir un nuevo capítulo en mi vida. Él se olvidó de mi y yo tengo que hacer lo mismo.- respondí. -¿Cómo sabes que se olvidó de ti?- preguntó. -Pues porque el día que nos besamos, él se fue sin decirme nada, sin una simple explicación. Esa es la mayor señal de que no le importo.- dije mientras una lágrima recorría mi rostro. Lulu agachó la cabeza. Abrió su bolso y sacó una carta. Me la dio. -¿Qué es esto?- pregunté extrañada. -Léela.- respondió ella. -Si estás leyendo esto es que por fin Lulu se digno a dártela. Lo primero, siento mucho haberme ido sin despedirme de ti pero es que no podía. Ahora, en esta carta, quiero explicarte porque me fui. Me fui porque estando allí contigo tan solo te hacía daño. Ahora seguro que estás con el idiota ese, espero que te esté haciendo tan feliz como lo pude hacer yo en su momento. ¿Sigues engañándote con eso de que me olvidaste o ya lo has hecho de verdad? Solo quiero decirte que yo no. Que aún llevo esta foto que nos sacamos en nuestras primeras vacaciones. La miro cada vez que estoy triste. Cada vez que lo quiero tirar todo a la mierda. Aún tengo en mi cartera esa pulsera de macarrones que me hizo tu hermano en la clase de arte. Por cierto, sigo en contacto con él, todos los días me cuenta que estás bien con Jake, creo que se llamaba. Puede que algún día me pase por allí y me digne a pedirte perdón. Pero ahora no puedo, soy demasiado cobarde como para afrontar la situación. De verdad, siento mucho todo. Te adoro.- leí con los ojos empapados. En mi garganta había un nudo y en mi estómago otro mayor. Mis manos temblaban. Guardé la carta en el sobre y la metí en mi bolso. Me levanté de la silla y abracé a Lulu. -Gracias.- dije como pude. -Siento no habértela dado antes, no encontraba el momento.- dijo ella casi llorando. -Has escogido el momento perfecto.- respondí dándola un beso en la mejilla. Me sequé las lágrimas. Miré el reloj. ¡Llegaba tarde! -¿Me acompañas hasta mi casa?- pregunté a Lulu. -Si claro, ¿para qué?- dijo ella. -Hoy es el cumpleaños de mi hermano. Comemos todos en casa.- respondí. -Bueno... no quiero ser una acoplada.- dijo. Yo tan solo reí. Cogimos tres autobuses para llegar. Llamé a la puerta. Abrió mi padre. Sus ojos se empaparon en lágrimas. -Hola papá.- dije dándole un abrazo. -Pasad.- dijo haciéndose a un lado. Entré hasta el salón. Allí estaba mi hermano jugando a la play. -Hola enano.- dije. Hugo se dio la vuelta rápidamente. Tiró el mando de la play y vino corriendo a abrazarme. -Pensé que no venías.- dijo él. -Como no voy a venir al cumpleaños de mi enano.- reí. -Mirad, esta es Lulu, mi mejor amiga.- dije presentándola. Mi madre entró en el salón. Me abrazó. -La comida estará en nada. Iros al jardín un rato.- dijo mi madre guiñándome un ojo. Sabía perfectamente que nos mandaba al jardín para prepararlo todo. Salimos al jardín. Nos sentamos en el sillón que se columpiaba. -Hablas con él ¿verdad?- dije a Hugo. -¿Con Zayn? Sí, todos los días.- respondió él. -¿Qué te dice?- pregunté titubeando. -Que quiere verte pero que ahora no puede.- respondió él dándome un abrazo. La comida transcurrió muy rápido. Lulu y yo nos fuimos enseguida porque teníamos algo de prisa. Llegué a mi piso. Tiré las cosas en la entrada y fui a mi habitación. Me tumbé encima de la cama. Abrí uno de los cajones de mi mesita. En él había un pequeño cofre. Dentro, miles de fotos y recuerdos. Saqué un colgante que Zayn me había regalado con su nombre. Lo agarré bien fuerte. Sin quererlo, rompí a llorar. Aún le sigo queriendo, le necesito a mi lado. 

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