jueves, 14 de febrero de 2013
12. Young wild and free
Me levanté veloz como el rayo. Metí algunas pastas en una caja y salí corriendo hacia la casa de la señora. Estuve un buen rato buscándola. No me había dado su dirección. Después de preguntar a varias personas, encontré su casa. Una ambulancia estaba aparcada delante. Me extrañé. Entré en la casa. Un señor estaba cerrando una bolsa enorme. Las pastas que estaban en mis manos cayeron al suelo. No podía creerlo. Un señor se acercó a mi. -Creo que esto es para usted, señorita.- dijo dándome un sobre. Lo miré. -Dénselo a una chica, va a venir a visitarme.- leí en un susurro. Lo abrí. -Sabría que vendrías a verme. ¿Me has hecho caso con eso de tu chico? Espero que todo lo que te dije te haya servido de algo. Eres la única persona con la que hablé desde que mi marido falleció. Cuando él aún vivía, todo el rato me decía que tenía que dedicarme a eso de dar consejos que se me daba muy bien y además siempre acertaba. Espero haberlo hecho también contigo.- leí con el último hilo de voz que me quedaba. Cada vez tenía menos fuerza en el cuerpo. Recogí las pastas y volví a casa. Durante todo el camino cogí fuerzas para decirle a Jake todo. Que el amor de mi vida era Zayn. Que por muchos momentos que hubiésemos pasado juntos, los que había pasado con él no tenían comparación. Que sentía mucho romperle el corazón. Que ojalá pudiese encontrar a alguien que le amase de verdad. Llegué a la puerta. Suspiré hondo. Entré en casa. Le vi de frente. No pude decírselo. Mis fuerzas se habían desvanecido. -Vamos a dar una vuelta ¿te vienes?- me preguntó Jake. -Me siento algo mal. Ir vosotros.- dije dándole un beso. -¿Quieres que me quede?- preguntó acariciándome la mejilla. -No. Sal y pásalo bien por mi. Me despedí de él y subí a mi cuarto. Me aseguré de que no quedaba nadie en la casa. Saqué la maleta de debajo de la cama. Empecé a llenarla con toda mi ropa. Ya no quedaba nada mío en aquella casa. Escribí una carta para despedirme. Sólo para Lulu. -Lulu, puede parecer una locura pero me voy con Zayn. No sé a donde, ni cuando volveré pero sé que si voy con él es para estar feliz. No me llames, ya lo haré yo cuando lo vea conveniente. Dile a Jake que le quiero pero que se merece a alguien mejor. En cuanto pueda volveré para contártelo todo. Te quiero mucho.- leí por última vez. La metí debajo de su almohada. Bajé como pude las escaleras con la maleta en la mano y salí de casa. Llegué a su casa. Me abrió Zayn. Le besé. Él casi no pudo reaccionar. -Coge tus cosas, nos vamos.- dije señalando mi maleta. -¿Estás loca?- me preguntó riendo. -Quizá. Le besé de nuevo. Escasos minutos después estábamos montados en su coche camino a ninguna parte. -¿A dónde vamos?- preguntó. -A donde la vida nos lleve.- reí. Paramos en una cafetería para comer algo. -¿A qué vino todo esto?- preguntó Zayn dándole un mordisco a su bocadillo. -Una señora me dijo que luchara por mis sueños y tenía toda la razón. Ahora es lo que estoy haciendo.- dije dándole un beso. -¿Te has despedido de ellos?- preguntó. -Solo de Lulu.- respondí. -¿Y el mono?- preguntó riendo. -Que le den.- reí. Montamos de nuevo en el coche. Saqué el móvil. Mañana la llamo. Lo guardé de nuevo. Después de tres horas de viaje paramos en un hotel para dormir. Subimos a nuestra habitación. Zayn estaba tumbado en la cama. Mi cabeza sobre su pecho desnudo. Me puse encima de él. Sonreímos cómplices. Me quité la camiseta. Mis besos recorrían todo su cuello. Se puso encima mío. Me quitó los pantalones en un abrir y cerrar de ojos. Los suyos tampoco tardaron mucho en desaparecer. Zayn levantó una ceja. Una sonora carcajada salió de entre mis labios. Me besó apasionadamente. Sus besos pasaron hasta el lóbulo de mi oreja. -Cuando quieras.- le susurré al oído. Empecé a notar como entraba en mi lentamente. Un gemido hizo que el silencio de la habitación se rompiese. Mordí mi labio inferior para que no se escapasen mas gemidos de mi boca. Cada vez le sentía mas y mas rápido dentro de mi. Llegamos al momento clave. Mi grito parecía que se había escuchado en todo el hotel. Nos tumbamos en la cama de nuevo. -Mi pequeña princesa.- dijo acariciándome la frente.
11. Que no te vaya bonito, que te vaya de muerte
Esos paseos matutinos, como los echaba de menos. Pasear por esas callejuelas de piedra. Ver a señoras paseando sus perros o de la mano con sus maridos. Respirar hondo y no tener humo en mis pulmones. Eso si era vida. Desde pequeña soñaba con irme allí a vivir cuando tuviese una familia. Me senté en un pequeño banco de piedra a contemplar el mar. Como las olas rompían contra grandes rocas. El viento echaba mi pelo hacia atrás. -Bonito ¿verdad?- dijeron detrás de mi. -Hermoso.- respondí sin apartar la vista. Se sentó a mi lado. Su mano se posó encima de la mía. No me molesté en apartarla. Le miré. Mis ojos estaban casi cerrados por culpa del viento. -¿Por qué Zayn?- pregunté volviendo la mirada hacia el mar. -¿Qué?- preguntó extrañado. -¿Por qué juegas de esa manera conmigo? ¿Por qué cuando estoy apunto de olvidarte vuelves a mi vida? ¿Por qué te vas sin dar explicaciones?- dije con un nudo en la garganta. -Lo siento pero...- comenzó. -No quiero mas 'lo siento', no quiero mas excusas. El nudo en la garganta cada vez era mas grande. -¿Qué quieres entonces?- preguntó. -Que pongas las cartas sobre la mesa de una vez, que me digas lo que realmente sientes.- dije con valentía. -¿Quieres que me sincere? Ahí va.- comenzó diciendo. -Desde aquel día hace casi dos años que nos encontramos en la calle no he podido sacarte de la cabeza. Iba a tu portal a hacer ruido para que bajases y poder verte. Cuando te tenía entre mis brazos sentía que estaba en el cielo. He estado con millones de chicas pero ninguna nunca como tú. Eres muy especial.- continuó. -Entonces ¿por qué te fuiste?- pregunté con lágrimas en los ojos. -Me fui porque dijiste que así serías feliz. Cuando te vi con él, te vi con un brillo en la mirada que nunca antes había contemplado.- dijo secándomelas. El nudo se apoderaba de toda mi garganta y parte del estómago. Me abrazó. Lo mejor que pudo hacer en ese momento. Era lo que más necesitaba. Apartó el pelo de mi frente y me besó en ella. Adoraba sus besos. Añoraba tanto esos momentos a su lado. Me sequé las últimas lágrimas. Me puse en pie. Empecé a caminar alejándome de Zayn que aún seguía sentado en el banco. Trataba de sacarle de mi cabeza. De convencerme de que no me convenía. Pero era imposible. Llegué a casa con los ojos aún empapados. -¿Qué te pasa?- me preguntó Jake muy preocupado. Me sequé las lágrimas. -He estado recordando los momentos que viví aquí cuando era pequeña, nada más.- respondí abrazándole. Subí a mi habitación. Me puse el pantalón viejo de baloncesto y su camiseta. Bajé de nuevo. Jake estaba sentado en el sillón. Con un bol de palomitas. Esperándome para ver una película. Estábamos indecisos. Al final nos decidimos por 'Titanic'. Era mi película favorita. No había vez que no llorase con ella. La película acabó y como de costumbre, yo había gastado mas de tres paquetes de pañuelos. Todo aquello me había hecho reflexionar sobre mi vida. Salí a dar un paseo para despejarme las ideas. Pasé al lado de la fuente del pueblo. Me senté en uno de los bancos que la rodeaban para observar a los pájaros. Una señora de elevada edad se sentó a mi lado. -Mira como pelean por lo que quieren.- dijo mientras les tiraba migas de pan. -Eso deberíamos hacer todos.- murmuré. -¿Por qué dices eso guapa?- me preguntó guardando las migas en una pequeña bolsa. -Lo siento, no quería molestarla.- dije respondí algo sonrojada. -No me molestas, cuéntame.- dijo levantando sus gafas. Miré hacia el suelo. -Puede que me vea como una niña aún pero tengo algún problema amoroso.- comencé. -Todas hemos tenido esos problemas.- respondió ella. -Lo que pasa es que tengo dos chicos, uno de ellos se porta fenomenal conmigo, puede darme la vida que me merezco pero yo quiero mas al otro que aun que no me pueda dar la vida que me merezco, es el mejor de todos. Pero éste último es el típico chico que no tiene normas, que la ley le da igual.- continué. -Piensa en esto, ¿qué es mejor para ti: la vida que quieres o la que mereces?- me preguntó. -La que quiero.- respondí con tono de seguridad. -Cierra los ojos, imagínate tu futuro, ¿con quién te ves?- preguntó de nuevo. Cerré los ojos por un instante. En mis pensamientos tocaban a la puerta. Yo iba a abrir. Estaba algo borroso pero pude distinguir a un chico entrando en casa. Las voces se oían con eco pero pude escuchar a unos niños diciendo papá. Intenté imaginar mejor. Ya podía verle la cara al chico. Era Zayn. -Con el segundo.- respondí aún con los ojos cerrados. -No siempre la vida que mereces es la que quieres. A veces la que quieres tienes que trabajarla más.- dijo la señora. Tenía toda la razón. -Mira, mi marido y yo estuvimos casados durante mas de 50 años. Él no tenía apenas dinero. Yo tampoco era rica. Muchas personas decían que nuestra relación no saldría adelante. Que cuando el hambre entra por la puerta, el amor sale por la ventana. Pero supimos ser fuertes y seguimos adelante hasta hace unos años que él falleció.- me contó la señora con lágrimas en los ojos. Yo la abracé. -Muchas gracias por todo.- dije soltándola. -No tienes porque darlas.- dijo ella sonriendo. -Mañana me paso por su casa para llevarla unas pastas que hice por la mañana.- dije dándola dos besos. -Te espero con un té.- dijo levantándose y yéndose. De vuelta a casa cogí un recorrido mas largo. Para poder pensar todo lo que la señora me había dicho.
10. I wish
Era un pequeño pueblo a las afueras de Londres. Mucha gente iba allí para relajarse. Para desconectar de la gran ciudad. No tenía tiendas de ropa. Tan solo un mercadillo. Tampoco tenía un supermercado sino diferentes tiendas pequeñas de comestibles. Adoraba ese lugar desde que tengo uso de razón. Allí aprendí a nadar, en una pequeña playa de agua cristalina. Aquel pueblo significaba mucho para mi. Todo esto se lo había contado a Jake por eso me llevó allí para pasar las vacaciones. Llegamos a una pequeña casa de madera. La recordaba perfectamente. Era la misma casa que mis padres alquilaban todos los veranos. Bajé del taxi dejando a Harry, Lulu y Jake atrás. Una lágrima recorría mi mejilla cayendo al vacío. -¿Te gusta?- dijo Jake sacando las maletas del taxi. -Me... me encanta.- dije titubeando. Los cuatro entramos en la casa. Todo estaba como cuando iba de pequeña. Subí corriendo las escaleras. -Está exactamente igual.- dije mirando 'mi habitación'. Noté que alguien me abrazaba por la espalda. Inspiré fuerte y sequé algunas lágrimas que seguían recorriendo mi cara. Volví al piso de abajo para empezar a colocar las cosas. Cuando nos quisimos dar cuenta era la hora de comer. -¿Qué queréis que prepare?- dijo Lulu poniéndose un delantal. -¿Fajitas?- preguntó Harry frotándose las manos. Lulu rió y asintió. Mientras ella cocinaba, nosotros poníamos la mesa. Lulu salió de la cocina con una bandeja repleta de fajitas. Harry se relamió. Todos reímos. Harry amaba las fajitas de Lulu. -Bueno, ¿qué hacemos hoy de tarde?- preguntó Harry. -¿Qué os parece ir a la playa? Hace buen día.- dije. -Perfecto.- añadió Lulu. Subimos a las habitaciones para cambiarnos. Miré en mi maleta. Genial, había traído mi bikini favorito. Fuimos a la playa. Extendimos las toallas. Jake y Harry se pusieron a jugar al voley playa mientras nosotras paseábamos por la orilla. -¿Qué pasó aquel día con Zayn?- me preguntó Lulu. Yo no respondí. Tan solo agaché la cabeza y sonreí. -Entiendo...- rió también. -¿Qué tal?- añadió. -Perfecto, simplemente perfecto.- dije poniendo la mirada en el cielo. Ambas reímos. Notamos que unas gotas de agua chocaban contra nuestras espaldas. Miré hacia atrás. Ahí estaban Jake y Harry intentando mojarnos. Lulu y yo corrimos delante de ellos por toda la playa. Llegó un momento que estábamos exhaustas. En ese momento nos cogieron. Aun que nos zarandeáramos, no nos soltaban. Directas al agua. Les cubría por las rodillas. Yo le rogaba a Jake que no me tirase pero no hizo caso alguno. Empezamos a jugar con el agua. Igual que niños pequeños. Lulu y yo salimos a las toallas para secar. -¿Dani?- dijo una voz demasiado familiar. Yo estaba bocabajo por lo que no le podía ver. Me di la vuelta. Ahí estaba Zayn. -Zayn ¿qué haces aquí?- dije levantándome y dándole dos besos. -Bueno, he venido a pasar unos días con mi novia.- dijo dando una calada a su cigarrillo. El mundo se me cayó encima. De pronto llegó una chica. Alta, rubia, de ojos claros y un bronceado perfecto. Agarró a Zayn de la mano. -Mira Alice, ella es Daniela, una amiga.- dijo presentándola. -¿Tu veraneabas aquí de pequeña?- dijo mientras me daba dos besos. -Hace años pero si.- respondí con una sonrisa notablemente falsa. -Es que me suenas un montón.- respondió. Mi mirada y la de Zayn se cruzaron. -¿Queréis que quedemos esta noche para tomar algo los seis?- pregunté. -¿Seis?- dijo Alice algo extrañada. -Nosotros tres, ella y nuestros novios.- reí. -Por mi bien.- respondió contenta. Sonreí y me despedí de ellos. Jake y Harry no tardaron mucho en salir del agua. Recogimos nuestras cosas y nos fuimos a casa. De camino, Alice vino hacia nosotras corriendo. -Chicas, un segundo.- dijo llegando ya a nosotras. -Vamos a ir a una pequeña fiesta que hay en el muelle, vestiros elegantes.- continuó diciendo. -Aun que vaya tontería, seguro que vais muy elegantes.- finalizo. No nos dio tiempo a responder. Ella ya se había ido. Llegamos a casa. Lulu y yo fuimos a ducharnos a un baño mientras que ellos iban a otro. Mientras Lulu se duchaba, yo fui a mi habitación y busqué un vestido para la ocasión. Miré en lo mas fondo de la maleta. Estoy segura de que lo metí. Ahí estaba. Un vestido coral con algunos adornos azabache a la altura de la cintura. Busqué en la bolsa de los zapatos y saqué unos también azabache. Perfecto. Lulu ya había acabado. Entré en el baño y me duché. Cuando salí ya estaba vestida. Con el pelo ondulado y algo maquillada. Dejé a Jake estupefacto. -Estás... estás preciosa.- dijo dándome una vuelta. Reí. Le besé. Lulu bajaba de la mano de Harry. Iba preciosa. Un vestido celeste con adornos dorados. Salimos los cuatro de la casa. Llegamos al muelle donde ya nos esperaban Zayn y Alice. Nos sentamos con ellos en una mesa al lado de un escenario. Un chico no muy agraciado salió al escenario. Empezó a cantar. No me lo podía creer. Zayn y yo nos miramos confusos. Era nuestra canción.
martes, 12 de febrero de 2013
9. Everything about you
Punto máximo de desesperación. La cafetería seguía vacía. Todos los días escribía cuantos días quedaban para verle. Jake me preguntaba. Yo le respondía que eran los días que faltaban para el cumpleaños de mi madre. Llegó el día mas esperado. Mis ansias aumentaban a medida que se acercaba la hora. Jake pasó a recogerme para ir juntos a comer. No me apetecía nada sofisticado. Fuimos a un McDonald's. Pedimos. -¿Qué quieres hacer esta tarde?- preguntó dándole un sorbo a la coca cola. Mierda, ¿qué me invento?. -Pues no sé... lo que quieras.- respondí con una sonrisa algo falsa. Me levanté. Fui al servicio. Saqué el móvil. Marqué a Lulu. -Diga.- respondió ella. -Lulu, me tienes que ayudar.- la rogué. -Claro Dani, ¿qué quieres?- dijo ella. -Hoy he quedado con Zayn y Jake quiere pasar la tarde conmigo.- empecé. -Entonces necesito que me pases a buscar por la tarde a mi casa. Por favor.- finalicé. -Si claro pero te vas a meter en un lío.- respondió ella. -Da igual, es cosa mía.- dije. -A las cuatro ¿te parece?- preguntó. -Muchas gracias, te debo una.- dije colgando. Salí del baño. Jake me cogió de la mano. Fuimos a dar un paseo por el parque. -Entonces ¿qué hacemos?- preguntó él. -Lo siento, he quedado con Lulu porque tiene que hacer unas cosas.- respondí. -Bueno, yo me quedo en tu casa viendo una película.- dijo dándome un beso en la frente. Sonreí. Volvimos a casa. Yo me cambié. Me puse una blusa beis, unos shorts y unas sandalias marrones. Guardé el móvil, las llaves y algo de dinero en mi bolso marrón. Salí de la habitación. Me despedí de Jake. Bajé las escaleras. Abajo ya me esperaba Lulu. -¿Qué hacemos?- preguntó desorientada. -He quedado con él en la esquina, vamos.- dije cogiéndola del brazo. Llegamos. Allí estaba él. Con su cigarrillo, su chaqueta de cuero y su moto. -Yo me voy.- dijo Lulu dándome dos besos. Corrí hacia él. Le abracé. Al separarnos, nuestras bocas quedaron a escasos centímetros. -Vamos, monta.- dijo dándome un casco. -¿A dónde vamos?- pregunté subiéndome. -Es una sorpresa. Arrancó la moto. Hacía mucho tiempo que no tenía esa sensación. La sensación de volar. De sentir el viento en mi cara. Paramos en un pequeño parque. Al final, unas pequeñas casas de madera. Entramos en una. -¿Y esto? Odio que te metas en casas ajenas.- dije algo enfadada. Zayn rió. Me cogió por la cintura. Empezó a besarme el cuello. -Es mi nueva casa.- dijo. Me quedé anonadada. Era preciosa. Una pequeña casa rural. De madera. -¿Te gusta?- preguntó. -Me encanta. Me enseñó toda la casa. Fuimos al salón. La mesa estaba puesta. Nos sentamos a cenar. Macarrones con tomate. Mi comida preferida. Zayn tenía la boca manchada de tomate. -¿Te puedo limpiar?- reí. Él asintió. Nuestros labios se unieron. -Espero que a partir de ahora me limpies así siempre.- rió. Nos sentamos en el sofá. Enfrente de la chimenea. Su brazo estaba por encima de mis hombros. Mi cabeza apoyada en su pecho. -Lo echaba tanto de menos.- dije abrazándole. -Seguro que esto lo haces a menudo con el mono ese.- rió Zayn. -No le llames mono, yo le quiero.- dije incorporándome. -¿Le quieres? Si de verdad le quisieses no estarías aquí conmigo.- rió dándome un beso. Tenía razón. Aun que le quisiese, mi amor hacia Zayn estaba muy por encima. Los besos empezaron a coger intensidad. Me tumbó en el sofá. Él se puso encima. Se quitó la camiseta. Iba a protestar pero no me dejó. Me calló con un beso. Al principio me opuse pero al rato me dejé llevar. Empezó a desabrocharme la blusa despacio. Haciéndose de rogar. Mis dedos se hundían en su pelo. Ropa volaba por la estancia. En poco tiempo, no había materia que separase nuestros cuerpos. Asentí. Zayn rió y me besó. Noté como nos hacíamos uno. Mordí su labio inferior con fuerza. Mis gemidos retumbaban en su cavidad bucal. Me hizo llegar al cielo. Ambos caímos exhaustos en la alfombra. Apoyé mi cabeza en su torso desnudo. Miré el reloj. Se me había hecho bastante tarde. Cogí mis cosas y me vestí. -¿Te vas ya?- preguntó acercándome la chaqueta. -Si no Jake se preocupará.- dije poniéndomela. -Nos vemos otro día ¿no?- preguntó cogiéndome de la mano. -Cuando quieras. Nuestros labios se unieron. Me besó la frente. Volví a casa. Mi cara había dibujado una sonrisa imborrable. -¿Qué tal de compras con Lulu?- dijo. -Muy bien. ¿Tú viendo la película?- respondí. -Me dormí.- rió. Le besé. -¿Has cenado?- preguntó sentándose en el sofá. -Si, he comido algo por ahí con Lulu.- dije sentándome a su lado. Cada vez me besaba con mas intensidad. Sabía perfectamente lo que quería. Le aparté. -Estoy muy cansada, otro día.- dije dándole un beso. Me levanté. Me fui a la habitación. Me puse la camiseta de Zayn. Me eché a dormir. Aún con la sonrisa que Zayn me había regalado.
lunes, 11 de febrero de 2013
8. Red
Mi turno en la cafetería comenzaba de nuevo después de un año sabático. No estaba acostumbrada a madrugar. Me levanté adormilada. Me vestí. Fui a la cocina. Tomé un yogur. Salí del piso. Miré de un lado y al otro. La gente seguía corriendo para llegar a los sitios. Yo iba con mi paso lento. Disfrutando del paisaje. Llegué a la cafetería. -Bienvenida de nuevo Dani.- dijo el jefe dándome dos besos. -Muchas gracias señor.- respondí. -¿Qué tal mi sobrino?- rió él. Mi cara era todo un poema. Él tan solo me dio el uniforme nuevo y se fue. Me miré al espejo. Por fin me hizo caso y cambió el uniforme. Me puse tras la barra. Esta vez estaba lleno. No daba a basto con tanto pedido. De un lado a otro. Varias veces me confundí de mesa. Llegó mi hora de comer. Menos mal. Entré en la cocina. Empecé a comer. Sonó mi teléfono. -¿Quién?- pregunté. -Hola cariño.- respondió Jake. -¿Qué tal tu primer día de trabajo?- continuó. -Muy bien, agotador.- reí. -De tarde tengo partido de baloncesto, ¿me vienes a ver?- preguntó él. -Claro ¿a que hora es?- dije dándole un bocado a la hamburguesa. -Te paso a buscar cuando salgas.- respondió. -Perfecto.- dije. -Me tengo que ir a entrenar. Ambos colgamos a la vez. Volví a mi puesto de trabajo. No paraba quieta. Todo el rato de aquí para allá. Acabé mi turno exhausta. El Land Rover estaba aparcado en la puerta. Subí. Jake me dio un beso. Condujo hasta el gimnasio donde jugaría. Me senté en las gradas al lado de las demás novias. Algunas eran muy repelentes. Me llevaba muy bien con una en especial, Alice. Era muy simpática. Todos los partidos me sentaba a su lado para comentarlo. Todas nos levantamos y aplaudimos eufóricas cuando el partido comenzó. El partido estuvo muy reñido. Últimos segundos. El balón en manos de Jake en la línea de triple. Miró a un lado- Al otro. Vio a Ricki completamente solo. No lo dudó un segundo. Se la pasó. Las temblorosas manos de Ricki tiraron el balón hacia canasta. No se oía nada en todo el gimnasio. Un estruendoso aplauso rompió el silencio cuando el balón se introdujo por la canasta. La bocina que indicaba el final del partido sonó. Todos nos levantamos de nuestros asientos para felicitar al equipo. Bajé corriendo a darle un gran beso a Jake. -Gracias capitán.- dijo Ricki dándole la mano a Jake. Jake tan solo le guiñó el ojo. Me besó. Fue al vestuario. Yo le esperaba al lado del coche. Mi teléfono sonó. -¿Quién?- pregunté. -Princesa.- dijo la voz al otro lado. No me lo podía creer. No podía ser él. -¿Si...?- dije titubeando. -Tenía unas ganas enormes de oír tu voz.- dijo Zayn. -¿Qué tal todo?- dije muy contenta de poder hablar con él. -Perfectamente, ¿tú?- preguntó él. -De maravilla.- respondí. Miré a la puerta del gimnasio. Jake estaba saliendo. -¿Te llamo de noche?- dije despidiéndome. -Espero tu llamada. Ambos colgamos. Di un beso a Jake. Montamos en el coche. -Ahora toca la fiesta de victoria.- dijo arrancando el coche. Sonreí. -Por cierto, Lulu me aconsejó para que te pusieses esto.- dijo dándome una bolsa. Miré lo que había dentro. El vestido que Zayn me había regalado por mi cumpleaños. Unos zapatos dorados a juego. Una lágrima recorrió mi mejilla. -¿Pasa algo?- preguntó. -Lulu es la mejor.- dije secándome la lágrima. Arrancó. Llegamos a un pequeño local. Todos los coches de los jugadores estaban allí aparcados. Nos sentamos en una mesa. Un señor salió a un pequeño escenario que había en la parte delantera. -Chicos y chicas, gracias a todos por venir. Ahora me gustaría empezar por la entrega de premios.- comenzó diciendo. -El premio para el mejor jugador es para... JAKE. Voces, silbidos y aplausos. Jake se levantó y fue a recoger el premio. La ceremonia acabó pronto. Nada más terminar, empezó el baile. Ver a los chicos del equipo bailar era todo un espectáculo. Cada uno era peor que el anterior. Fui un segundo al baño. Miré el teléfono. -Esta noche estás preciosa. Me encanta como te queda el vestido que te regalé.- leí en voz alta. Estaba algo asustada. Respondí. Mi teléfono sonó. Lo cogí. -¿Cómo sabes lo de mi vestido?- pregunté asustada. -Tranquila, hoy te he visto.- rió Zayn. -¿Dónde estás? Quiero verte.- respondí. -Todavía no soy lo suficientemente fuerte como para pedirte perdón.- dijo él. -Necesito verte, de verdad.- dije a punto de llorar. -No llores, pronto me vas a ver.- dijo Zayn colgando. Un nudo se apoderó de todo mi ser. Necesitaba verle. Darle un beso. Decirle todo lo que sentía. Me miré al espejo. Practiqué una sonrisa. Salí del baño. Jake me esperaba fuera. -¿Vamos a casa?- preguntó. Asentí. Nos despedimos. Subí a mi piso. Cogí la carta que Lulu me había dado. La leí. La releí varias veces. Cada vez me sacaba una sonrisa. Me tumbé en la cama. Tenía puesta su camiseta. Su colgante. A mi lado, su frasco de colonia. Sonó mi teléfono. Lo cogí ansiosa. -Buenas noches. Era de Jake. No me molesté ni en contestar. Volvió a sonar. -En un mes, a partir de hoy, nos vemos. Esta vez era de Zayn. Mi rostro dibujo una gran sonrisa. La mas grande del mundo. Sonó de nuevo. -La tarde de este mismo día del mes que viene, será para nosotros. No podía contenerme. Empecé a saltar en la cama. A dar gritos. A bailar como una loca. Hasta que me caí rendida en la cama.
7. Stole my heart
Seis meses. Ese día, Jake y yo, hacíamos seis meses juntos. Lo primero que hicimos fue salir a desayunar juntos. Fuimos a una pequeña cafetería no muy lejana. Pedimos el desayuno. No hablábamos. Nuestras miradas se hicieron cómplices. Mi cara se acercó a la suya. Nuestras narices se rozaban. Su mano, cubría mi mejilla derecha. Nuestros labios se unieron en un apasionado beso. Dimos un paseo por una de las calles de la moda de Londres. Una calle repleta de tiendas de ropa. Entré en una. Vi un precioso vestido. -Cógelo, yo lo pago.- dijo Jake dándomelo. Entré al probador y me lo puse. Salí. Jake me miró boquiabierto. -Estás preciosa.- dijo dándome un beso en la mejilla. Volví al probador y me puse la ropa. Pagamos. Salimos de la tienda. Alguien me tapó los ojos. Me asusté porque Jake estaba de mi mano. Las aparté y me di la vuelta. Ahí estaba Lulu. -Dani, hace muchísimo que no sé de ti.- dijo dándome un abrazo. -He estado algo ocupada.- respondí con una sonrisa. -¿Seguís juntos?- preguntó algo extrañada. -Si, hoy hacemos seis meses.- respondió Jake cogiéndome por los hombros. Nos dio un abrazo. -¿Cuándo quedamos para tomar algo?- me preguntó. -¿Ahora?- dije yo. -No quiero meterme en medio de un día tan importante.- respondió ella. -Da igual, yo ahora me tenía que ir a hacer unas cosas.- dijo Jake dándome un beso. Lulu y yo fuimos a una cafetería. Nos sentamos en la terraza. -¿Cómo es que seguís juntos?- me preguntó dándole un pequeño sorbo a su coca cola. -No te entiendo.- respondí. -No le has contado lo de Zayn ¿verdad?- dijo ella. -No, no puedo. No quiero hacerle daño, le amo.- respondí. -¿Y a Zayn?- preguntó Lulu. -A Zayn le adoro como a ningún otro. Era mi compañero, mi novio, mi amante, lo era todo. Pero ahora es hora de pasar página y empezar a escribir un nuevo capítulo en mi vida. Él se olvidó de mi y yo tengo que hacer lo mismo.- respondí. -¿Cómo sabes que se olvidó de ti?- preguntó. -Pues porque el día que nos besamos, él se fue sin decirme nada, sin una simple explicación. Esa es la mayor señal de que no le importo.- dije mientras una lágrima recorría mi rostro. Lulu agachó la cabeza. Abrió su bolso y sacó una carta. Me la dio. -¿Qué es esto?- pregunté extrañada. -Léela.- respondió ella. -Si estás leyendo esto es que por fin Lulu se digno a dártela. Lo primero, siento mucho haberme ido sin despedirme de ti pero es que no podía. Ahora, en esta carta, quiero explicarte porque me fui. Me fui porque estando allí contigo tan solo te hacía daño. Ahora seguro que estás con el idiota ese, espero que te esté haciendo tan feliz como lo pude hacer yo en su momento. ¿Sigues engañándote con eso de que me olvidaste o ya lo has hecho de verdad? Solo quiero decirte que yo no. Que aún llevo esta foto que nos sacamos en nuestras primeras vacaciones. La miro cada vez que estoy triste. Cada vez que lo quiero tirar todo a la mierda. Aún tengo en mi cartera esa pulsera de macarrones que me hizo tu hermano en la clase de arte. Por cierto, sigo en contacto con él, todos los días me cuenta que estás bien con Jake, creo que se llamaba. Puede que algún día me pase por allí y me digne a pedirte perdón. Pero ahora no puedo, soy demasiado cobarde como para afrontar la situación. De verdad, siento mucho todo. Te adoro.- leí con los ojos empapados. En mi garganta había un nudo y en mi estómago otro mayor. Mis manos temblaban. Guardé la carta en el sobre y la metí en mi bolso. Me levanté de la silla y abracé a Lulu. -Gracias.- dije como pude. -Siento no habértela dado antes, no encontraba el momento.- dijo ella casi llorando. -Has escogido el momento perfecto.- respondí dándola un beso en la mejilla. Me sequé las lágrimas. Miré el reloj. ¡Llegaba tarde! -¿Me acompañas hasta mi casa?- pregunté a Lulu. -Si claro, ¿para qué?- dijo ella. -Hoy es el cumpleaños de mi hermano. Comemos todos en casa.- respondí. -Bueno... no quiero ser una acoplada.- dijo. Yo tan solo reí. Cogimos tres autobuses para llegar. Llamé a la puerta. Abrió mi padre. Sus ojos se empaparon en lágrimas. -Hola papá.- dije dándole un abrazo. -Pasad.- dijo haciéndose a un lado. Entré hasta el salón. Allí estaba mi hermano jugando a la play. -Hola enano.- dije. Hugo se dio la vuelta rápidamente. Tiró el mando de la play y vino corriendo a abrazarme. -Pensé que no venías.- dijo él. -Como no voy a venir al cumpleaños de mi enano.- reí. -Mirad, esta es Lulu, mi mejor amiga.- dije presentándola. Mi madre entró en el salón. Me abrazó. -La comida estará en nada. Iros al jardín un rato.- dijo mi madre guiñándome un ojo. Sabía perfectamente que nos mandaba al jardín para prepararlo todo. Salimos al jardín. Nos sentamos en el sillón que se columpiaba. -Hablas con él ¿verdad?- dije a Hugo. -¿Con Zayn? Sí, todos los días.- respondió él. -¿Qué te dice?- pregunté titubeando. -Que quiere verte pero que ahora no puede.- respondió él dándome un abrazo. La comida transcurrió muy rápido. Lulu y yo nos fuimos enseguida porque teníamos algo de prisa. Llegué a mi piso. Tiré las cosas en la entrada y fui a mi habitación. Me tumbé encima de la cama. Abrí uno de los cajones de mi mesita. En él había un pequeño cofre. Dentro, miles de fotos y recuerdos. Saqué un colgante que Zayn me había regalado con su nombre. Lo agarré bien fuerte. Sin quererlo, rompí a llorar. Aún le sigo queriendo, le necesito a mi lado.
jueves, 7 de febrero de 2013
6. Change your life
Tenía unas ganas tremendas de este día. Me levanté antes de lo normal. Me preparé y fui a la cafetería. Me tocaba abrir a mi. Allí había un chico. Alto, pelo castaño, ojos grises y con una sonrisa preciosa. Abrí la puerta. Entró detrás de mi. Me quedé extrañada mirándole. -Perdón por entrar así.- rió él. -Si me dices quien eres...- reí también. -Soy Jake, el sobrino del jefe.- rió dándome dos besos. -Encantada, soy Daniela.- contesté mientras me ponía el uniforme. La cafetería empezó a llenarse. Extraño pero cierto. En este mes habían entrado poquísimas personas. No daba a basto. Jake se puso un mandil y empezó a servir conmigo. Cada vez que nos cruzábamos también se cruzaban nuestras miradas. Llegó la hora de comer. Los dos entramos en la cocina y empezamos a comer. -Cuéntame algo de tu vida.- rió Jake mientras comía unos espaguetis. -Pues no sé.- reí también. -Tienes una sonrisa muy bonita.- dijo mirándome a la cara. Yo empecé a sonrojarme. Él se rió y me acarició la mejilla. La hora de comer había terminado. Nos pusimos de nuevo manos a la obra. Nuestro turno terminaba a las 3. La hora de irse llegó pronto. Ambos dimos los mandiles a los siguientes y nos fuimos. -¿Quieres que te lleve a casa?- preguntó montando en un Land Rover negro. Asentí con la cabeza. Adoraba ese coche. Frenó delante de mi casa. -¿Quieres subir? Me cambio y vamos a dar una vuelta.- pregunté saliendo del coche. Él no articuló palabra. Tan solo se bajó del coche y me siguió. Subimos a casa. Él se sentó en el sillón. Yo fui a mi habitación. Me puse una sudadera, unos pantalones negros y mis vans. Fui al baño. Me lavé un poco la cara y me hice una trenza. -Cada vez que te veo estás mas guapa.- dijo Jake mirándome de arriba abajo. Sonreí y salimos de casa. Fuimos andando hasta una pequeña heladería. El helado de Jake tenía nata montada. Cada vez que lo tomaba se le quedaba un pequeño bigote. Me quedé completamente parada. Era lo mismo que había pasado meses atrás con Zayn. ¿Qué sería de él? ¿Dónde viviría ahora? ¿Habría quedado bien después del accidente? No le di importancia a todas esas preguntas que rondaban por mi cabeza. Noto que alguien me tapa los ojos. Apartó las manos y me doy la vuelta. Me encuentro con Harry. Tan solo me levanté y le abracé. -Te estaba buscando.- dijo dándome un beso en la mejilla. -Ya me has encontrado.- reí. -Quería pedirte... ¿quién eres?- dijo Harry mirando a Jake. -Perdón por no presentaros. Harry, él es Jake un amigo. Jake, el es Harry el novio de mi mejor amiga.- dije. -Pues eso, quería pedirte un favor.- terminó de decir. -Si claro, dime.- respondí. -¿Puedes llamar a Lulu y decirla que venga?- preguntó él. -Claro, ¿pero por qué?- dije sacando mi lado mas cotilla. -Ella no sabe que he llegado, quiero darla una sorpresa.- respondió él. Así lo hice. -Nosotros nos vamos.- dije. -Si quieres, quedamos los cuatro donde mi casa para salir de noche ¿vale?- pregunté. -Por mi bien, vamos de noche a tu casa.- respondió Harry. Jake y Harry se dieron la mano. Harry me besó la mejilla. Jake y yo salimos. Empezamos a pasear. -¿Quieres cenar conmigo?- dije. -Claro, ¿dónde cenamos?- preguntó él. -En mi casa. Las hamburguesas me salen geniales.- reí. Casi me caigo porque tropecé. Jake tuvo muchos reflejos y me cogió por un brazo. Mis labios se quedaron a escasos centímetros de los suyos. Ambos sonreímos. -Lo siento.- dijo él. Me quedé extrañada. Él rompió mi expresión facial con un beso. No podía creerlo. Cuanto mas me besaba, mas quería que lo hiciese. -De verdad que lo siento.- dijo apartándose. Solo sonreí. Le volví a besar. Me cogió de la mano. Fuimos hasta casa. Preparé la cena. Nos sentamos. Acabamos de cenar. Él se quedó viendo la tele mientras yo me cambiaba. Me puse una falda de tubo negra, una blusa rosa y unos zapatos de tacón negros. Me ondulé un poco el pelo. Me maquillé. Fui al salón para decirle que estaba lista. Me miró boquiabierto. Reí. Se levantó y me agarró por la cintura. Con una mano me apartó el pelo de la mejilla. Me habló al oído. -Cada vez que sonríes, me enamoró aún mas.- dijo en un susurro. Giré la cara. Nuestras bocas se unieron en una. Sonó el timbre. No contesté. Tan solo agarré a Jake de la mano y bajamos. Allí estaban Harry y Lulu. -Lulu, te presento. Él es mi... novio Jake. Jake, ella es mi mejor amiga Lulu.- dije presentándoles. Se dieron dos besos. Jake no bebía porque era deportista así que fue él quien condujo hasta la discoteca. Llegamos. Entramos en la discoteca. Harry y Lulu fueron a pedir mientras que Jake y yo bailábamos en medio de la pista. De pronto vi una cara muy familiar. Me quedé parada. No sabía como reaccionar ante aquello. Seguí bailando. Esta vez aún mas pegada a Jake. Volví a verle. No podía ser real. Fui un segundo al baño. Miré al espejo y en su reflejo vi a Zayn. -¿Qué haces aquí?- dije dándome la vuelta. -¿No te alegras de verme?- rió él. -Claro, estoy encantada. ¿Qué es de tu vida?- dije. Entró Jake. Se quedó algo quieto. -Adiós princesa.- dijo Zayn yéndose. -¿Princesa?- dijo Jake extrañado. -Es un amigo del pasado, no se lo tengas en cuenta.- le besé y salimos de nuevo a la pista. Estuvimos abrazados y de la mano toda la noche. Él se fue un segundo al baño. Me senté en un sillón púrpura que había. Zayn llegó y se sentó a mi lado. -Las cosas se van a poner feas si me ve de nuevo contigo.- dije. -¿Es tu novio? Te mereces algo mejor.- rió. -Eres un imbécil.- reí también. Jake llegó. Zayn se fue. -No soy celoso pero me gustaría que cada vez que me fuese no estuvieras hablando con él.- me dijo Jake al oído. -No te preocupes.- respondí dándole un beso en la mejilla. Se hacía tarde así que Jake y yo nos volvimos a casa. Subimos. Nos pusimos el pijama y nos echamos a dormir. Sonó mi móvil. Baja, por favor. Estaba algo adormilada así que lo hice. Al bajar, me encontré con Zayn sentado en el sitio donde le había visto por segunda vez. Me senté a su lado. -¿Qué fue de la chica mala que cree?- preguntó. -Se fue cuando tu lo hiciste.- respondí. -No tenía que haberlo hecho.- dijo él. -¿Te das cuenta ahora? ¿Después de casi un año?- pregunté. -No, me di cuenta desde el primer día. Todos los días pensaba que dejaba atrás a lo mejor de mi vida.- respondió cabizbajo. Levanté su cabeza. Nos acercamos. Tanto que nuestras narices se rozaban. Hizo un ademán de besarme pero yo me aparté. -Ya me olvidé de ti.- respondí. -¿De verdad? Aún llevas la camiseta que te regalé.- rió él. -Ahora él ocupa tu puesto.- dije. -Creo que nunca nadie podrá quererte como yo te quería. Nadie podrá nunca acariciarte la nuca como yo. Nunca nadie podrá llamarte princesa y que te salga una sonrisa de oreja a oreja.- dijo él. Tenía toda la razón. No había podido olvidarme nunca de él. En mi mesita, aún estaba aquella foto que nos habíamos sacado en la playa ese día invernal. Cada noche me dormía abrazada a ella porque era lo más cercano que le podía tener. Nuestras miradas se hicieron cómplices. Sus nariz ya rozaba la mía. Él se mordía el labio inferior. Cosa que me encantaba. En cuestión de segundos, nuestras lenguas recorrían la cavidad bucal del otro.
5. You've got that one thing
El amor duraba para siempre, o al menos eso decían. Aun que también decían que los niños vienen de París. Que en todo cuento siempre hay un príncipe azul. Pero tan solo son eso, cuentos. Mi cabeza posada sobre su pecho. Unas manos acariciaban mis hombros. El único ruido, algunos besos. Nuestras manos unidas en una. Despegué la cabeza de su pecho. Le besé. Fui a la cocina. Cogí algo para comer. Él ya no estaba. ¿Dónde se había ido? Odiaba eso. Me enfadé muchísimo. Mi teléfono sonaba. Yo lo colgaba. Así una vez. Otra. Y otra. La última vez no era una llamada. Era un mensaje. -Princesa, sé que estás enfadada porque me he ido. De verdad que lo siento, tengo cosas que hacer. Esta noche no nos la quita nadie.- leí en voz alta. No podía enfadarme con él. Me encantaba demasiado. Hace mucho que no sé de Lulu. La llamé. -¿Si?- contestó ella. -Por fin tengo noticias tuyas.- respondí. -Se me ha pasado completamente lo de llamarte.- rió ella. -¿Quieres quedar para tomar algo?- pregunté. -Si claro. ¿Voy a buscarte en media hora?- dijo ella. -Perfecto, te espero.- respondí. Colgué el teléfono. Mierda, estoy sin duchar y sin vestirme ni nada. Corrí hacia el baño. En dos segundos ya estaba duchada. Corrí hasta mi habitación. Un traspiés hizo que casi me cayese. Saqué del armario lo primero que encontré. Una sudadera gris con un bigote negro, unos pantalones pitillos y unas vans negras. Volví de nuevo al baño. Saqué el secador. Empecé a secar el pelo. Sonó el timbre. -Bajo en dos segundos.- dije volviendo al colgar. Al baño por tercera vez. Acabé de secarme el pelo. Me pinté un poco los ojos. Cogí el móvil, las llaves y algo de dinero. Salí corriendo. Llegué abajo jadeando. Lulu tan solo rió. Fuimos a un Starbucks. Estaba algo lejos. -¿Qué tal con Zayn?- preguntó Lulu. -Perfecto, ha cambiado mucho.- respondí. -Ya. Dicen que no es el mismo chico malo de antes.- dijo ella. -Pues no. ¿Y tú con Harry?- pregunté. -También muy bien. Ahora está de viaje.- respondió ella. Llegamos al Starbucks. Nos sentamos. Pedimos. Pasamos toda la tarde allí metidas. Sonó mi móvil. -Es mío.- dije sacándolo del bolsillo. -¿Quién?- respondí. -¿Es Daniela?- preguntó una voz muy seria. -Si, dígame.- dije algo asustada. -Somos del hospital. Su novio ha ingresado bastante grave. Por favor venga.- dijeron. El móvil se calló de mis manos. Mi rostro empalideció. No me lo podía creer. Era imposible. Cada vez me sentía con menos fueras. Rompí a llorar. Lulu estaba desconcertada. -¿Qué te pasa?- me preguntó abrazándome. -Vamos.- dije cogiéndola de un brazo. Cogimos justas el metro hacia el hospital. -¿Por qué vamos al hospital?- preguntó aún mas desconcertada. -Zayn...- respondí con los ojos encharcados. -¿Qué le ha pasado?- preguntó. -No lo sé, me han llamado y me han dicho que fuese.- respondí sin poder creerme nada. El metro frenó. Nuestra parada. Fuimos corriendo al hospital. Hacia recepción. -Perdone, ¿la habitación de Zayn Malik?- pregunté muy nerviosa. -La 273.- me respondió la chica que estaba allí. -Gracias. Salimos corriendo hacia aquella habitación. Entramos. Le vi tumbado en la camilla. Como dormido. Lleno de magulladuras. No pude mas. Me derrumbé como nunca. Caí al suelo. No tenía fuerzas. Lulu me ayudó a levantarme. De pronto entró un médico en la habitación. -¿Daniela?- preguntó. -Sí, soy yo.- respondí secándome las lágrimas. -Está bien, tiene alguna lesión. Ahora está sedado.- respondió el doctor. El nudo de mi estómago empequeñeció. -Antes de ponerle el calmante, nos ha dicho que te llamásemos.- dijo el doctor. -¿Sabe si tiene algún familiar?- preguntó. -No, la verdad es que nunca me ha hablado de su familia.- recordé. -Bueno, se despertará en unos minutos.- dijo yéndose. Me senté en un pequeño sillón que había a su lado. Le cogí la mano. Noté que me apretaba. Me levanté lo más rápido que pude. Él intentaba hablar. Le callé con un beso. Sonrió. -¿Que te ha pasado?- pregunté. -Me caí de la moto.- respondió. -¿Esta noche no nos la quita nadie? Sí, tú y tu puta manía de ir a 200 con la moto. ¿Tan importante era lo que tenías que hacer que casi te matas?- pregunté llorando. -No pero...- respondió él. -¿Pero qué? Estoy harta de que vayas a toda ostia con la moto. Te avisé miles de veces que esto iba a pasar. Ahora tienes una pierna rota y miles de heridas.- dije muy enfadada. -No me digas eso...- dijo él. -¿Qué quieres que te diga? Lo siento pero yo me voy. Cuando salgas del hospital no te molestes ni en llamarme.- dije cogiendo mis cosas. Mis llantos no cesaban. Aumentaban a medida que me alejaba de él. Lulu estaba abajo esperándome. Amabas fuimos hasta mi casa. Ella comenzó a hacer la cena. Yo fui hasta mi cuarto. Miré en la mesita que Zayn tenía para él. Justo, tenía una cajetilla. Me puse el pijama. Con su camiseta. Volví al salón donde estaba Lulu poniendo la mesa. Me senté. Lulu vio la cajetilla en mi bolsillo. -¿Desde cuando fumas?- preguntó extrañada. -¿Esto? No fumo, es de Zayn.- respondí. -¿Entonces que haces con ello?- preguntó. -En cuanto terminemos de cenar, va a la basura.- respondí. La cena terminó. Como dije, los cigarrillos fueron a la basura.
domingo, 3 de febrero de 2013
4. Little Things
Las horas no pasaban en aquella cafetería. Miré el móvil. Ninguna novedad. Limpiaba mesas. Una y otra vez. El aburrimiento no cesaba. Entraba a la cocina. Salía. Sonó un móvil. -Mío.- dije sacándolo. -¿Quién?- respondí. -¿No sabes quién soy?- respondió una voz. -Claro que si.- reí. -¿Te voy a buscar y damos un paseo?- preguntó. -Estoy trabajando, vete con tu amiga.- dije colgándole. Miré el reloj. Parecía que la manecilla no se movía. Desesperación máxima. Me senté en la barra. Comencé a hacer dibujos en la libreta de tomar pedidos. Volví a mirar el reloj. Por fin la hora de irme. Entré corriendo para cambiarme. Salí de la cafetería. Por fin a casa. Introduje la llave en la cerradura del portal. El ascensor arreglado, menos mal. Subí a casa. Entré. En el salón estaban Lulu y Harry. -Hola chicos.- dije colgando la chaqueta en el perchero. -Hola Dani.- respondieron ambos. -¿Habéis comido?- pregunté. -No pero yo me voy ya.- respondió Harry. -De verdad, no me importa preparar comida para uno mas.- dije. Harry y Lulu se miraron. -Vale, me quedo.- respondió. Fui a la cocina. Empecé a preparar la comida. Harry y Lulu ponían la mesa. Acabamos de comer. Lulu y Harry se fueron. Me quedé sola en casa. Viendo la televisión. Tocan a la puerta. Extrañada me levanto a abrir. Humo de un cigarrillo me impide ver quien es. Me lo supongo y le dejo pasar. Estaba en lo cierto, era él. -¿Quieres algo?- pregunté. -¿Por qué me colgaste antes?- dijo él. -Tu amiga me colgó el otro día...- respondí sentándome de nuevo en el sofá. -¿Quieres venir a dar un paseo?- preguntó. -No tengo nada que hacer... vamos.- respondí cogiendo la chaqueta. Fuimos a una pequeña heladería de la esquina. Pedimos unos helados y nos sentamos en las mesas. Su helado tenía nata de montar así que cada vez que lo comía le dejaba un pequeño bigote. Me reía. Salimos de la heladería. Cruzábamos de acera. Un coche a grandes velocidades pasaba por la carretera. Yo no me había dado cuenta. Zayn sí. Me empujó y ambos caímos en un charco. -¿Estás tonto? Me he puesto perdida.- dije mirándome. -Gracias a mi no te ha atropellado un coche.- dijo levantándose. -Ahora no me puedo cambiar. Lulu tiene las llaves y no llega hasta después de cenar.- dije levantándome llena de barro. Zayn me llevó hasta su casa. Subimos y me dejó algo de ropa. Fui hasta el baño. Me quité el vestido enfrente del espejo. Vi una sombra en la puerta. Parecía una lámpara. No le hice caso. Seguí cambiándome. -Vaya cuerpo.- dijo lo que me había parecido una lámpara. -¿Qué haces?- dije poniéndome una toalla al rededor del cuerpo. Él se quedó apoyado en la puerta. Esperé a que se fuese. No lo hizo. Yo seguí cambiándome. Noté que una mano se posaba en mi cintura mientras que otra me apartaba el pelo. Unos labios se ponían en mi cuello dándome pequeños besos. Bajaban desde mi cuello hasta mis hombros. Me cogió del mentón y me giró hacia él. Nuestras narices se rozaban. Sus brazos rodeaban mi cintura. Mis manos estaban rodeando su cuello. Empezó a besar mis mejillas. Llegó a mi boca. Él quería llegar a algo más pero yo le aparté. Me terminé de vestir. -Es muy tarde, me tengo que ir.- dije haciéndome una trenza. -¿No te quedas a cenar?- me preguntó. Mandé un mensaje a Lulu. Me respondió. Se queda a cenar con Harry. Yo sigo sin llaves. -Bueno vale, pero solo a cenar.- reí. Él también sonrió. Fue a la cocina. Yo me senté en el sillón. Zayn se había puesto un chándal gris y una camiseta de tirantes negra que dejaba al descubierto sus múltiples tatuajes. Llegó con unos platos de pasta. Ambos nos sentamos a cenar. Uno enfrente de otro. Ninguno articulábamos palabra. Nuestras miradas se cruzaban. Zayn sacó un cigarrillo de su bolso. Me ofreció otro. Negué con la cabeza. Una calada detrás de otra. En pocos segundos el cigarrillo se había consumido. -¿Te puedo hacer una pregunta?- dijo él. -Hazla, otra cosa es que te responda.- reí. Él rió también. -¿Por qué antes te apartaste?- preguntó. -Quizá me llames tonta, antigua o estrecha pero yo sin amor...- respondí. -Sé que tú estás acostumbrado a hacer eso con diestro y siniestro pero yo no.- continué. Él sonrió y pasó su brazo por encima de mis hombros. Me besó la frente. Apoyé mi cabeza en su pecho. Sus dedos se hundían en mi pelo. Harry entró. Miré el reloj. ¡Eran las doce! Y trabajaba al día siguiente. -Zayn, me tengo que ir.- dije levantándome alterada. -Tranquila, yo te llevo.- dijo poniéndose la chaqueta de cuero. Yo me puse la chaqueta de una de sus hermanas. Ambos montamos en su moto y nos fuimos. Llegué en escasos minutos. Me bajé de la moto. Me dirigía al portal cuando alguien me cogió por la muñeca. Me dio la vuelta y me acercó a él. Nuestros labios se rozaban. Le cogí por el cuello. Nos besamos. Me acercó aún mas a él. -Quiero que seas la princesa de mi mundo de peleas.- me dijo susurrando. -Se lo dirás a muchas.- respondí a su oído. -Pero a ninguna se lo demuestro.- acabó. Nos separamos dejando pegadas nuestras narices. Me besó la frente y se fue. ¿Por qué todo era tan extraño?. A mi no me gustaban los chicos malos. Cuando estaba con él sentía mariposas en el estómago. Subí a mi piso. Lulu estaba dormida en el sofá con la tele encendida. La apagué, la tapé y subí a mi cuarto. Sonó mi móvil. Lo cogí y miré el mensaje. -Empecemos bien. Buenas noches princesa.- leí en voz alta. Una sonrisa inundó mi rostro. Pegué el móvil contra el pecho. Así me quedé dormida.
jueves, 31 de enero de 2013
3. My little butterfly
Despertador sonando. ¿Dormir? Esa noche no había sabido su significado. Fui adormilada hasta la cocina. Abrí el frigorífico. No me acordaba que estaba vacío. Volví a mi habitación con un concierto de ruidos en el estómago. No tenía ganas de vestirme así que me decidí por una sudadera rosa, unos pitillo y unas vans. Perfecto. Llaves, móvil, dinero... lo tengo todo. Salí de casa. ¿Cuándo se van a dignar a arreglar el ascensor? Bajé las escaleras. Miré a todos lados. La gente seguía corriendo de un lado a otro. Fui tranquila al trabajo, llegaba sobrada de tiempo. Entré a la cocina. Una chica bajita de pelo ensortijado me dio el uniforme. -Puedes cambiarte ahí.- me indicó muy amable. Me miré al espejo que había. Vaya uniforme más horroroso. Me tocaba atender mesas así que me puse a ello. -¿Qué quieren tomar?- dije sacando mi libreta para apuntar. -¿Nueva?- me preguntó una de las chicas. -Si.- respondí algo sonrojada. -Menos mal que cambiaron a la otra chica. No la soportábamos.- dijo riendo. Pidieron y volví para llevárselo. -Por cierto, me llamo Lucía pero me llaman Lulu.- dijo la chica. -Soy Daniela, me llaman Dani.- respondí sonriente. -¿Acabas tarde?- me preguntó. -En media hora.- dije mirando el reloj. -¿Te espero? Así te enseño algo de aquí.- dijo ella. -Perfecto. La media hora que me quedaba me pasó demasiado lenta. Parecía que la manecilla del reloj volvía atrás cada vez que la miraba. Por fin, ya es la hora. Entré en la cocina y me cambié. Salí y allí estaba ella. -Vamos a tomar un helado. -Donde tú digas.- respondí. Salimos y ahí volvía a estar él. -Hola guapa.- dijo guiñándome un ojo. Tan solo reí y seguí caminando. -¿Te lo dijo a ti?- preguntó Lulu extrañada. -Por desgracia...- reí. -¿Por desgracia? Miles de chicas mueren por un piropo suyo.- dijo ella. Puse cara extraña. Seguimos caminando hasta una heladería. Es que me lo encuentro hasta en la sopa. Ahí esta. -¿Me sigues?- dijo Zayn acercándose a nuestra mesa. -Tengo mejores cosas que hacer.- reí yo. Llegó una chica, diferente a las otras dos que había visto con él. Sonó un móvil. -Es el mío.- dijo Lulu sacándoselo del bolso. Una conversación no muy larga. Lulu colgó con cara triste. -¿Te pasa algo?- pregunté tomando una cucharada de mi helado. -Mis padres se han ido y no tengo donde dormir.- dijo algo preocupada. -¿Quieres dormir conmigo?- pregunté. -¿De verdad?- dijo ilusionada. -De tarde no trabajo y sola me aburro.- reí. Nos levantamos y fuimos al supermercado mas cercano. Hicimos una compra enorme. Entramos en el portal. Todas éstas bolsas por las escaleras, nos vamos a morir. Llegamos exhaustas. Colocamos la compra y empezamos a hacer la comida. Macarrones con queso. La música estruendosa de la noche pasaba volvió a sonar. -Este chico es tonto.- dije levantándome. -¿Qué pasa?- preguntó Lulu con la boca repleta de macarrones. -Que solo se le ocurre a Zayn venir a poner música debajo de mi casa.- dije cogiendo la sudadera para bajar. -Vamos a verles.- dijo ella levantándose rápido y poniéndose la chaqueta. Bajamos. Lulu estaba contenta, yo todo lo contrarío. -¿Tú estás tonto?- dije nada más bajar. -¿Otra vez aquí? No pierdes oportunidad para verme.- rió él. -¿Y tu amiga?- preguntó uno de sus amigos. -Demasiado para ti.- respondí. -Es guapa eh.- dijo levantándose y acercándose a ella. Lulu se empezó a sonrojar. -¿Cómo te llamas?- dijo el otro chico. -Lulu, ¿tú?- dijo ésta. -Harry.- respondió él. -¿Os quedáis?- añadió Harry. -Ella no se queda, es demasiado aburrida.- respondió Zayn mientras aspiraba humo de su cigarrillo. -¿Y tú Lulu?- preguntó Harry sentándose y haciéndola un hueco en el escalón. Lulu me miró. Negué con la cabeza. Hizo pucheros. Asentí con la cabeza. Ambas nos sentamos en las escaleras. Yo estaba algo mas apartada. Saqué el móvil. -Cuando estás en compañía, es de mala educación.- dijo Zayn quitándome el móvil. -Dámelo.- dije levantándome para cogerlo. Lo escondió detrás de su espalda. -Dámelo, estoy hablando.- dije poniéndome a su lado. -¿Con quién?- dijo mirándolo. -No te interesa.- respondí intentando cogerlo. -Hugo ¿es tu novio?- preguntó. -¿Qué dices? Es mi hermano pequeño.- respondí cogiendo por fin el móvil. -¿Venís a dar una vuelta?- preguntó Harry poniéndose la chaqueta. -Vale.- respondió Lulu. -Yo me quedo.- respondí subiendo los primeros escalones. Alguien me cogía por la muñeca. -¿Vas a dejar a tu amiga sola? ¿Si le pasa algo?- dijo Zayn. Respiré hondo. Salimos del portal y ahí aparcadas dos motos negras. Lulu se puso un casco. Montó con Harry. En la otra se subió Zayn. Negué con la cabeza. -No me pienso subir ahí.- dije mirándola de lado a lado. -No te vas a matar.- respondió lanzándome un casco. -Por si acaso.- dije devolviéndoselo. -De verdad, no pasa nada.- dijo Lulu que llegaba de dar una vuelta alrededor del edificio. Miré otra vez la moto. Se me hizo un nudo en el estómago. -¿Vienes o no? Nos están esperando unos amigos.- dijo Zayn por última vez. Inspiré hondo. Me puse el casco y subí a la moto. Íbamos a 120. Mi sensación era de ir a la velocidad de la luz. Llegamos a una pequeña pista de skate. Música a tope. Gente bebiendo y fumando. -Este no es mi ambiente.- dije negando con la cabeza. -No muerden.- rió mientras dejaba los cascos encima de la moto. Me quedé parada al lado de la moto. Él se giró. Me cogió de la mano y me llevó hasta sus amigos. Era un momento extraño, le odiaba pero sentí mariposas en el estómago cuando me había cogido la mano. Nada mas llegar, cogió un skate y se puso a patinar. Empecé a hablar con Lulu apoyadas en un bordillo. Miré a un lado y vi que un skate venía hacia mi con gran velocidad. Tan solo me tapé la cabeza con las manos y cerré los ojos. No se como lo hizo pero saltó por encima de mi. -¿Estás bien?- dijo riendo. -Casi me matas del susto.- dije pegándole en broma. -Es tarde, nos vamos.- dije haciéndole un movimiento con la cabeza a Lulu. -Espera, os llevamos.- dijo Zayn dejando el skate y avisando a Harry. Esta vez disfruté mas del viaje, aun aterrada. Llegamos en escasos minutos. Nos dejaron enfrente del portal. Me bajé de la moto y le dí el casco. Le di dos besos para despedirme. Noté que su mano entraba en el bolso de mi sudadera. Miré a Lulu y la vi besándose con Harry. Zayn rió estruendosamente. -Harry nos vamos.- dijo Zayn arrancando de nuevo la moto. Ambos nos guiñaron el ojo y volvieron a la pista. Nosotras subimos a casa. Entramos. Nos sentamos en el sofá y pedimos una pizza. El pizzero no tardó mucho en llegar. Le pagué y volví con la pizza. A comilonas no nos ganaba nadie. En menos de media hora no quedaba pizza. -Creo que me enamoré.- dijo Lulu. -Que tonta eres.- reí con ella. Recordé lo del bolsillo. Miré. Un papel. -Llámame cualquier día.- leí en voz alta. Lulu estaba tan extrañada como yo. Le dí la vuelta. Un número de teléfono. Saqué el móvil y lo apunté. Marqué el número. Un pitido. Otro. Otro más. -¿Sí?- contestaron al otro lado del teléfono. -¿Zayn?- pregunté yo. -No, ¿quien eres?- preguntó la voz. -Una amiga ¿dónde está Zayn?- volví a preguntar. -No puede ponerse, está con su novia. Colgaron. Estaba algo desconcertada. No le di importancia. Guardé el teléfono y seguí hablando con Lulu
2. Want u back
Suspiré despacio. Introduje la llave en la cerradura del portal y entré tirando fuerte de las maletas. Miré la puerta del ascensor. 'Averiado'. Mierda, tengo que subir por las escaleras. Llegué arriba exhausta por tener que cargar con las maletas. Abrí la puerta con delicadeza y entré en el piso. No era grande, lo que me podía permitir trabajando de camarera. Tiré las maletas en medio del pasillo y me tumbé en el sillón. Cogí el teléfono y llamé a mi madre. -Hola mamá, ya he llegado.- dije aún jadeando. -¿Qué tal tu nueva casa?- preguntó ella. -Matadora.- reí. -¿Por qué?- se extrañó. -Porque el ascensor está estropeado y he tenido que subir andando.- respondí. -Bueno me tengo que ir con tu hermano a su partido de fútbol.- me dijo ella. -Deseale suerte.- respondí. Ambas colgamos. Me incorporé y miré a mi alrededor. Manos a la obra. Quité las maletas del pasillo y las metí en mi cuarto. La hora de comer llegó enseguida así que decidí coger algo de la nevera en vez de prepararme algo. Me volví a tumbar en el sofá. Saqué el móvil. Aún son las tres, pensé. Cogí mi chaqueta colgada en el respaldo de la silla y salí. La tarde se me pasó volada. Llegaba tarde a hacer skype con mi mejor amigo así que decidí tomar un pequeño atajo. Estaba oscuro. Decidí pasar rápido porque aquello me daba algo de miedo. Noté que un grupo de personas me seguía. Mi paso no cesaba, todo lo contrario, iba más rápido cada vez. De pronto me encontré con un obstáculo que obstruía mi paso. Me puse demasiado nerviosa y no supe reaccionar. -Vaya, vaya, ¿quién nos visita hoy?- dijo un chico moreno tirando una colilla al suelo. -¿Has visto que chica?- preguntó uno de sus amigos. -¿Nunca te han dicho que por aquí no se anda sola?- me preguntó él. Yo todavía no le había mirado a la cara así que el no conocía mi rostro. -Soy nueva aquí.- dije levantando la cabeza. Él se quedó quieto mirándome. -Iros, ésta es mía.- respondió él haciendo un pequeño gesto con la cabeza. -¿Tuya? No soy de nadie y menos de alguien con menos cerebro que un mosquito.- respondí cruzándome de brazos. -Valiente ¿no?- preguntó él mientras le daba una calada al cigarrillo. -Demasiado para lo que acostumbras a ver ¿verdad?- respondí. Rió y expulsó el humo en mi cara. -¿Estás tonto?- dije tosiendo un poco. Llegó una chica no muy alta pero lo parecía debido a esos tremendos tacones que llevaba. Ambos se besaron. -Chico malo ¿me puedo ir?- pregunté intentando apartarle. -Me gusta más que me llamen Zayn.- respondió él riendo. -Tranquilo, me tomaré las molestias de ni llamarte.- dije apartándole a un lado. Eché a correr porque llegaba tarde. Entré en casa y suspiré. Cogí el ordenador. Ya lo había dejado preparado. Está conectada, perfecto. -Perdón por tardar.- dije mientras me ponía una manta por los hombros. -¿Estás sudando?- preguntó con expresión graciosa. -He tenido que venir corriendo.- reí mientras encendía la televisión. La conversación no cesaba. -Tengo que irme, mis padres me llaman.- dijo ella despidiéndose con la mano. Cerré el portátil. Un gran estruendo sonaba en el portal así que decidí bajar para ver lo que sucedía. Ahí estaba él. Con su brazo en el hombro de otra chica. -¿Podéis para de hacer ruido?- dije en el primer descansillo. -¿Por qué estás aquí?- preguntó él dándose la vuelta. -Quizá porque vivo aquí. No sé, no me hagas mucho caso.- dije poniendo una sonrisa notablemente falsa. -Que aburrida eres.- dijo riéndose. -Hay gente que trabaja ¿sabes?- dije guiñándole un ojo. -Pues eso, como no paréis de hacer ruido, llamo a la policía.- dije subiendo de nuevo a mi piso. Oía pasos detrás de mi. Será algún vecino. Entré en casa y cerré la puerta. -Muy acogedor esto.- dijo una voz. -¿Qué haces aquí? Largo.- dije abriendo de nuevo la puerta. -Que mal tratas a tus invitados.- dijo riendo. No hablé. Tan solo le empujé fuera. Estaba demasiado cansada como para discutir. Fui a mi cuarto. Mierda, no me había acordado de poner las sábanas. Me puse a ello. Cuando miré el reloj eran casi las doce. Sin dudarlo me tumbé en la cama. La música no cesaba. Vuelta a un lado. Al otro. Boca arriba. Boca abajo. No encontraba postura. Decidí levantarme y poner la televisión. Se me olvidó cenar. No tenía mas que hacer, me puse a ello. Miré en el frigorífico. Vacío. Abrí un armario. Unas galletas. Las comí. Ya no se oía música. Me volví a la cama. Escasos segundos después, la música volvió. Es que yo los mato, son uno estúpidos. Vuelta para aquí. Vuelta para allí. No hay quien duerma aquí.
martes, 29 de enero de 2013
1. Moments
Llega un momento de tu vida en el que decides pararte a contemplar lo que te rodea. Ves a personas que jamás habías visto pero que eran tus vecinos desde hace mas de diez años. Observas lugares donde te vienen a la cabeza miles de recuerdos jugando en los columpios cuando apenas habías empezado a andar sin la ayuda de nadie. Contemplas a la gente a tu al rededor que va casi corriendo de un lado a otro porque llegan tarde o quizá porque su vida es demasiado ajetreada como para pararse pero la tuya no, te paras y disfrutas de lo que nunca has podido. Esperaba ese día con gran entusiasmo. Ese día que desde primaria había soñado que llegase. Ese día en el que el director del colegio me entregaba un simple papel que aun que no le viese gran importancia, servía de mucho. Pero cuando era pequeña no me daba cuenta de una cosa muy simple que por mucho que fuese libre no estaría completamente feliz porque me faltaban ellos. Esas personas por las cuales acudía todo los días a clase; mis amigos. Tampoco me daba cuenta que para trabajar me tenía que ir lejos y ya no vería día a día a esas personas que me dieron las cosas mas importantes de mi vida. Mi madre que cada mañana me despertaba con su dulce voz y me ayudaba cuando tenía algún problema. Mi padre que aun que pareciese un señor muy correcto, era el único que me hacía reír. Mi hermano que sin él nunca hubiese experimentado esa sensación de ser castigada por no romper algo pero aún así ser culpada igualmente o simplemente, cuando era más joven, no hubiese tenido un compañero de juegos con el que inventarme miles de historias mientras nos peleábamos por ver quien era mas ágil saltando del columpio. Bajé a la cocina con un chándal corto, muy viejo y lleno de agujeros que mi madre me había querido tirar hace tiempo pero nunca lo hizo porque era muy importante para mi, con él había logrado ganar el campeonato nacional de baloncesto con mi equipo cuando apenas tenía 9 años. Cada noche, antes de dormir, miraba esa foto donde salíamos todas con el trofeo en alto empapadas en sudor pero había merecido la pena. -¿Todavía estás así?- dijo mi madre exaltada. -Al menos déjame desayunar ¿no?- reí sentándome en la encimera y cogiendo un bollo. De pronto llegó mi hermano con un sobre entre las manos y aun que nada más entrar en la cocina lo escondió detrás de la espalda, todos nos dimos cuenta de que traía algo. -Esto es para ti.- dijo él entregándome el sobre. -¿Y esto?- pregunté algo extrañada. -Como hoy es tu graduación y te vas... me gustaría que tuvieses un recuerdo mío.- dijo él mirando al suelo. Mis ojos empezaron a empaparse por las lágrimas y me bajé de la encimera para abrazarle. -¿Puedo leerlo en voz alta?- pregunté teniendo el papel escrito en mis manos, fuera del sobre. -Claro, lelo.- respondió él sentándose a mi lado en la encimera. -Querida Dani, hoy es el día de tu graduación y te vas a una nueva casa.- empecé leyendo. -Siempre te dije que deseaba de todo corazón que llegase este día pero es mentira. Ahora que estamos a pocas horas de que te vayas me doy cuenta de que estos 11 años que pasé a tu lado fueron los mejores. Así que cuando te vayas a tu nueva casa, espero que entres en tu cuarto y pongas esta carta en el corcho para que cada día, cuando te levantes, la veas. Mi vida hubiese sido muy aburrida sin ti porque tú me enseñaste a montar en bici; tú me enseñaste a columpiarme sin que nadie me empujase por detrás; tú me enseñaste que si haces muchas volteretas seguidas te mareas... tú me enseñaste muchas cosas así que cuando tengas hijos espero ser yo el que les enseñe todas estas cosas. Te quiero Dani.- terminé de leer con los ojos empapados en lágrimas. Miré a mi hermano y él se sonrojó. -¿Te gusta?- preguntó algo avergonzado. No pude responder, tan solo rompí a llorar y le abracé. -Vamos Dani, date prisa si no llegarás tarde.- dijo mi madre dándome el vestido para cambiarme. Mi hermano y yo subimos a mi cuarto. Me puse detrás del biombo y empecé a cambiarme. -¿Vendrás algún día a verme a mi nueva casa?- pregunté mientras me ponía el vestido. -Claro que si, convenceré a mamá para que me lleve todos los domingos por la mañana.- respondió él dándome los zapatos. Salí de detrás del biombo. Me acerqué al tocador y empecé a maquillarme. Mi hermano había ido a cambiarse así que estaba sola. Encendí el móvil y puse la música para estar más animada. Comencé a tararear la canción que sonaba mientras iba de un lado a otro de la habitación en busca de diferentes cosas para maquillarme. -¡Baja ya o llegaremos tarde!- gritó mi madre desde la entrada. Cogí la chaqueta y bajé lo mas rápido que pude. Cuando me presenté delante de ellos, a mi padre se le escapó una lágrima que intentó secar. Demasiado tarde, yo ya la había visto así que le di un beso en la mejilla y me puse la chaqueta. Los cuatro montamos en el coche para ir al instituto. -¿Te das cuenta de que esta es la última vez que pisarás esto?- dijo mi madre cuando íbamos de camino al gimnasio donde se oficiaría la ceremonia. Un nudo se apoderó de mi garganta. Entré en el gimnasio y al lado de las gradas me esperaban mis amigos. Corrí hacia ellos pero especialmente hacia una de ellas, mi mejor amiga desde el parvulario. -Dani, estás guapísima.- dijo ella separándose de mi y mirándome de arriba abajo. -Tú si que estás guapísima.- dije abrazándola de nuevo. Mis amigos y yo comenzamos a hablar. Escasos segundos después el director nos mandó sentarnos para empezar la ceremonia. Mi corazón latía fuerte. Tenía la sensación que de un momento a otro se me saldría del pecho. Un cumulo de sensaciones se apoderaban de mi estómago: nervios, tristeza, alegría... El director comenzó a nombrar a alumnos para que subiesen a recoger su diploma. A medida que la lista se acercaba a mi nombre, mi corazón latía más y más rápido. El momento llegó. Lo único que se me pasó por la cabeza fue sonreír y subir rápido para pasar el mal rato lo mas rápido posible. Me subí al escenario y miré a mi alrededor. Mi madre lloraba desconsoladamente mientras que mi hermano y mi padre me aplaudían sin cesar. Bajé del escenario y suspiré hondo. 'Ya pasó todo' pensé.
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